Psicología del Mal de Diego R. Cáceres

tridente rojo forma diablo

Introducción

En la psicología actual, hace pocos años, se ha despertado el interés por el estudio científico de la “PSICOLOGÍA DEL MAL” de la mano de profesionales como Baumeister (1997), Bloom (2013), Miller (1999), Simon Baron-Cohen (2011) Staub (1989), Waller (2002), Zimbardo (1995), etc.

Si bien el interés por el estudio del mal estuvo en general circunscripto a ciertos casos excepcionales de asesinos seriales o crímenes brutales, luego de la segunda guerra mundial, un controversial experimento por intentar comprender las causas o los motivos que llevaron al aniquilamiento de millones de personas durante el siglo pasado, por el solo hecho de pertenecer a una cierta clase de grupo religioso, cambió el curso de nuestro entendimiento.

Dicho experimento alcanzó una notoriedad internacional por ser uno de los experimentos más populares realizados en la historia de la psicología y, que luego dió lugar a la publicación del Best-Seller “Obediencia a la Autoridad” del Dr. STANLEY MILGRAM. A través de dichos experimentos, el autor intentaba investigar: ¿cómo era posible que personas civilizadas, estuviesen involucradas en actos inhumanos destructivos? ¿Cómo fue que el genocidio nazi fuese implementado de forma tan sistemática y eficiente? En otras palabras, estudiaba la psicología del mal (Milgram, 1978).

Actualidad

Pero también hay otro motivo más profundo y grave en nuestra sociedad actual por el cual existe un mayor interés por el estudio de dicho tema. El motivo se debe, en mi opinión, a que la psicopatología con la cual nos encontramos en la actualidad es muy distinta a la psicopatología que describían los psicólogos clínicos de principios de siglo XX desde la visión clásica de la psicología.

El Dr. MARTIN E. P. SELIGMAN, ex presidente de la “Asociación de Psicólogos Americanos (APA)” de Estados Unidos, nos dice al respecto:

Después de un desvío a través del hedonismo de los años 60, el narcisismo de los años 70, el materialismo de los años 80 y la apatía de los años 90, la mayoría hoy parece creer que el carácter es importante después de todo y que Estados Unidos se enfrenta a una crisis de carácter en muchos frentes, desde el patio de recreo hasta el aula, el campo deportivo, la pantalla de Hollywood, las empresas corporativas y la política. Según una encuesta realizada en 1999 por la Agenda Pública, los adultos en los Estados Unidos citaron ‘no aprender valores’ como el problema más importante que enfrentan los jóvenes de hoy. En particular, en opinión del público, la droga y la violencia arrastró la ausencia de carácter como problemas apremiantes.

Seligman, 2004, p.6.

En otras palabras, el Dr. Seligman, nos está diciendo que en estos momentos estamos viviendo una “crisis del carácter” que está repercutiendo en todos los sectores de la sociedad, y que estaría relacionado con el no aprendizaje de “valores”.

A esta misma conclusión sobre la crisis del carácter que estamos viviendo en la actualidad arriba el psicólogo clínico, el Dr. GEORGE K. SIMON cuando escribe:

… Cuando se examinan seriamente nuestros problemas sociales más acuciantes, ya sean políticos, interpersonales, laborales o incluso económicos, los problemas pueden eventualmente atribuirse a una responsabilidad individual limitada. Quiera o no, el carácter importa. Afecta a todo lo que hacemos, y la deficiencia de carácter está en la raíz de muchas aflicciones que enfrentamos. Incluso la mayor crisis financiera desde la Gran Depresión fue causada principalmente por la codicia, la deshonestidad y la irresponsabilidad de un puñado de banqueros y ejecutivos deficientes de carácter.

Simon, 2011, p.246.

Por lo tanto, esta crisis o deficiencias del carácter, que en nuestro modo de hablar y pensar coloquial llamamos “Mal Carácter”, se encuentra íntimamente relacionado con el concepto del mal o psicología del mal.

Definición del Mal y la Psicología del Mal

A continuación, iremos examinando las diferentes definiciones del mal que han utilizado distintos psicólogos:

Según el Dr. Ervin Staub:

El mal puede ser definido como acciones intensamente dañinas, que no son proporcionales a condiciones instigadoras, y la persistencia o repetición de tales actos. Una serie de acciones también puede ser mala cuando cualquier acto causa un daño limitado, pero con la repetición, éstas causan un gran daño.

Staub, 1999, p. 180.

De acuerdo al Dr. Philip Zimbardo:

La maldad consiste en obrar deliberadamente de una forma que dañe, maltrate, humille, deshumanice o destruya a personas inocentes, o en hacer uso de la propia autoridad y del poder sistémico para alentar o permitir que otros obren así en nuestro nombre.

Zimbardo, 2007, p. 5.

En palabras del Dr. Roy Baumeister:

“Los prototipos del mal humano implican acciones que dañan intencionalmente a otras personas”.

Baumeister, 1999, Posición en Kindle 260.

En cada una de las definiciones hay ciertos conceptos que están implícitos pero que iré explicitando para mayor claridad del lector.

  • Todas las definiciones mencionan al “hombre” como protagonista del mal. Por más trivial que parezca la aclaración, en nuestra definición no se incluyen ni los “desastres naturales” ni las “epidemias” como formas de mal.
  • Cuando se habla del mal, todas las definiciones mencionan acciones humanas o intenciones deliberadas de parte de alguna persona. Con ello se da por sentado que esa persona es “consciente” de sus acciones. Es decir, quedan descartado todos los casos donde no hay conciencia, como son los casos de cuadros psiquiátricos como es la esquizofrenia donde la persona puede estar alucinando o cuadros de grave intoxicación de sustancias que provocan estados de inconciencia transitoria, como por ejemplo el consumo de drogas que alteran los sentidos y por lo tanto las percepciones.
  • También con el uso del concepto de “intención” cada autor deja, de forma implícita, que no incluye en su definición del mal los daños causados de forma “accidental” o “no intencional”.
  • Y, por último, en las definiciones no se menciona la cuestión de la “magnitud” del mal. Es por ello que el concepto abarca desde la crueldad mezquina hasta los crímenes más horrendos y terroríficos.

Nueva definición de la Psicología del Mal

Si bien estas definiciones toman distintos aspectos del mal, creo que ninguna es esclarecedora de la estrategia fundamental del cual se sirve el mal: la planificación cognoscitiva intencional. Es por estos motivos que mi tesis es que “El Mal” se sirve de ESTRATEGIAS COGNITIVAS DELIBERADAS para ocasionar algún tipo de daño a sus víctimas. Por lo tanto, a lo largo de este libro, cada vez que me refiera al mal, estaré haciendo referencia al mismo desde la siguiente definición:

“El mal es el uso de estrategias cognitivas deliberadas de dominio cuyo objetivo es engañar (mentir, estafar) dañar (causar detrimento, perjuicio, dolor), maltratar (acosar, humillar, deshumanizar) y/o lesionar (herir o destruir) física, psicológica y/o socialmente (arruinarle la reputación, carrera, estatus o posición social), de forma repetida a sus víctimas, ya sea a través del poder propio y/o del poder sistémico para alentar o permitir que otros obren de esa manera en su nombre.”

Cáceres, 2021. p34.

Definiciones

A continuación, explicaré cada concepto que compone esta definición del mal:

  • ESTRATEGIA por cuanto implica una planificación previa, es decir, hay un plan ideado del cual se prevé alcanzar un cierto objetivo.
  • COGNITIVA por lo que es relativo o está relacionado con el pensamiento.
  • DELIBERADA ya que es un acto voluntario, intencionado o realizado a propósito.
  • DOMINIO ya que está relacionado con el poder que se ejerce sobre otra persona.
  • ENGAÑAR, DAÑAR, MALTRATAR y LESIONAR por cuanto representa las distintas formas de agredir al otro.
  • DE FORMA REPETIDA, ya que no se considerará maldad si su objetivo ha sido una sola víctima, sino que hayan sido varias víctimas.
  • PODER SISTÉMICO ya que no solamente hacen uso de sus propios poderes, sino que utilizan a los demás para sus planes como es el caso de la creación y difusión de rumores maliciosos.

Ahora bien, si hablamos de que el mal consiste en el uso deliberado de estrategias cognitivas, debemos preguntarnos primero, y antes de entrar a detallar cuáles son dichas estrategias, la concepción epistemológica que tenemos del hombre.

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