Entender la Ansiedad

hombre joven traje rostro preocupado apoyando cabeza sobre su mano

La ansiedad es ubicua a la condición humana. Desde los inicios de la historia registrada, para entender la ansiedad, filósofos, líderes religiosos, eruditos y, más recientemente, los médicos, así como los científicos médicos y socia­les han tratado de revelar los misterios de la ansiedad y el desarrollo de intervenciones que pudieran resolver con efectividad esta condi­ción generalizada y problemática de la humanidad.

Los trastornos de ansiedad son los trastornos de salud mental más comunes en los Estados Unidos y afectan a aproximadamente 40 millones de adultos cada año. Los tipos más comunes de trastornos de ansiedad son el trastorno de ansiedad generalizada (TAG), el trastorno de pánico y el trastorno de ansiedad social.

Ansiedad y Miedo

Todos los teóricos de la emoción que aceptan la existencia de emociones básicas coinciden en considerar el miedo como una de ellas. Como parte de nuestra naturaleza emocional, el miedo se produce como respuesta adaptativa sana a una amenaza percibida o peligro para la propia seguridad física o psíquica. Advierte a los individuos de una amenaza inminente y de la necesidad de una acción defensiva.

Muchas expresiones lingüísticas diferentes se refieren a la expe­riencia subjetiva de la ansiedad, palabras tales como “miedo“, “susto“, “pánico“, “aprensión“, “nervios“, “preocupación“, “horror” o “terror“. Esto ha generado cierta confusión e inexactitudes en el uso habitual del término “ansioso”. Sin embargo, cualquier teoría de la ansiedad que espere ser útil para la investigación o tratamiento de la misma debe distinguir claramente el “miedo” de la “ansiedad”.

¿Por qué se origina la ansiedad?

La ansiedad es, en muchas circunstancias, una respuesta normal que se produce cuando una persona percibe una posible amenaza. Su función es protegernos de dicha amenaza, haciendo que evitemos la situación, salgamos corriendo o luchemos.

Así pues, por una parte, los síntomas relacionados con la ansiedad tienen una función adaptativa. Por otra parte, dado que vivimos en un ambiente muy diferente al de nuestros antepasados prehistóricos, es posible que los síntomas que entonces eran adaptativos no lo sean tanto en la actualidad. Algunos autores afirman que la evolución ha favorecido los genes de la ansiedad, puesto que en una situación ambigua puede haber más probabilidades de sobrevivir si te asustas y retrocedes sin motivo, que si no te asustas ni retrocedes cuando sí tienes motivo.

Si a esto le unimos nuestro propio pensamiento y una tendencia a exagerar la importancia de ciertos acontecimientos, entonces no resulta nada extraño que los trastornos de ansiedad sean tan comunes.

Cuando una persona siente ansiedad, lo que más destaca de dicha experiencia es esa sensación de intenso malestar (miedo, terror, angustia) y los síntomas fisiológicos que está experimentando. Por este motivo, se le suele dar una mayor importancia a estos síntomas y no se tiene muy en cuenta el pensamiento. Sin embargo, el pensamiento juega un papel central en la aparición de la ansiedad. Aunque la gente no suele tener muy en cuenta su pensamiento y en muchos casos ni siquiera es consciente de lo que pasa por su mente, cuando les preguntamos, vemos que su cabeza está llena de imágenes y pensamientos amenazadores.

Ignacio el Corredor

Ignacio es un hombre de 40 años que corre por el campo, en una zona montañosa y complicada. Ha corrido más veces por allí, y a veces ha sentido debilidad, cansancio, temblor en las piernas, falta de aliento, e incluso un ligero mareo. Ha ignorado estos síntomas porque los ha interpretado como una consecuencia normal del ejercicio físico y, por tanto, algo no amenazante.

Esta vez, sin embargo, las circunstancias son diferentes. Su hermano, de 37 años de edad, ha tenido recientemente un infarto. Cuando Ignacio va corriendo por el campo y empieza a sentir esos mismos síntomas que ha sentido otras veces, no los interpreta de la misma manera, sino que en su mente aparece de repente un pensamiento amenazante que ha rondado por su cabeza desde que su hermano tuvo el infarto: “¿Y si me pasa a mí?”.

De repente, lo que antes eran para él reacciones normales al ejercicio físico, se convierten en terribles amenazas: la posibilidad de tener un infarto. En su mente se forman con rapidez imágenes que le aterran. Se ve a sí mismo tirado en el suelo en mitad del campo sin que nadie pueda ayudarle, y ya no solo tiene miedo a tener un infarto sino también a morir. Todos esos pensamientos e imágenes mentales hacen que se sienta cada vez más ansioso hasta acabar teniendo un ataque de pánico.

El peligro futuro

El rasgo principal de la ansiedad es que es una respuesta que se produce como consecuencia de la percepción de una amenaza futura. Es decir, la persona considera que algo terrible puede pasar o está a punto de pasar, que existe una amenaza que puede causarle un daño físico o emocional.

Las sensaciones fisiológicas que tuvo el corredor del ejemplo anterior implicaban para él la amenaza de tener un infarto y la posibilidad de morir. Hablar en público puede significar para una persona exponerse a hacerlo mal delante de todos y quedar como un idiota, ser objeto de burlas, desprecio o rechazo. En nuestro pasado prehistórico, el desprecio del grupo podía suponer la expulsión, y eso era casi una sentencia de muerte. Por este motivo, no es extraño que la ansiedad social sea tan común en la actualidad. Las personas con mayores niveles de ansiedad social tenían más probabilidades de sobrevivir.

Por tanto, la ansiedad sirve para advertir a la persona de la existencia de un posible peligro físico o sanción social. De hecho, una persona puede sentirse ansiosa solo por pensar o imaginarse a sí misma en esa situación temida, debido a todas las cosas horribles que cree que podrían pasarle.

¿Qué diferencia hay entre ansiedad y trastorno de ansiedad?

Si la situación temida que imaginas consiste en caminar por un alambre a 50 metros de altura, la respuesta de ansiedad parece perfectamente normal. Si lo intentas, puede que tus piernas se paralicen, que no puedas avanzar o que te marees. Estos síntomas te obligan a alejarte de inmediato de una situación potencialmente peligrosa.

Pero esa misma reacción puede aparecer al ver un inofensivo perro, una mariposa, o al imaginar que le pides un ascenso a tu jefe. La respuesta en todas estas situaciones es la misma: evalúas la situación (pedir un ascenso, caminar por un alambre a 50 metros, etc.) y la interpretas como amenazante; es decir, consideras que algo muy malo puede pasarte si sigues adelante. Esta interpretación puede ser realista o puede no serlo. Cuando no es realista, sino exagerada y te impide conseguir cosas que deseas y que son positivas para ti, entonces estamos ante la presencia de un trastorno de ansiedad que puede tratarse eficazmente mediante una psicoterapia cognitiva o cognitivo-conductual.

Así pues, en los trastornos de ansiedad no existe un peligro real, sino una interpretación exagerada o errónea de una situación determinada y del peligro que planeta. Por tanto, la respuesta de ansiedad es inapropiada y, en vez de protegerte de un peligro real, te impide actuar de un modo eficaz.

¿Qué es el trastorno de ansiedad síntomas?

Nuestro cuerpo dispone de sistemas básicos que nos ayudan a conseguir determinados objetivos necesarios para la vida (como la autoprotección o la alimentación) y a protegernos de las amenazas externas.

La ansiedad es, en muchos casos, una respuesta normal ante una amenaza, que tiene por objetivo protegernos. Esta respuesta implica diferentes sistemas (fisiológico, afectivo, cognitivo y conductual), que se activan de diferente manera según sea la amenaza.

En los trastornos de ansiedad, la amenaza percibida es irreal o exagerada, pero suficiente como para hacer que el sistema se active como si tuviera que protegernos de una terrible amenaza. Así pues, aunque una persona puede desear hablar en público con fluidez, expresar correctamente lo que desea decir y permanecer tranquila, sus sistemas no están obedeciendo a sus deseos, sino a la amenaza que percibe en la situación (la posibilidad de una evaluación negativa por parte de los demás). Cuanto menos efectiva y más incapaz se considere esta persona para afrontar la situación, mayor será la amenaza que percibe y mayor la activación de este sistema de autodefensa que le empuja a evitar la situación temida.

La activación del sistema de ansiedad ante la amenaza percibida (en este caso, el rechazo del grupo) genera una serie de síntomas que le impide funcionar correctamente y eso, a su vez, aumenta la sensación de amenaza.

Como decíamos, los síntomas de ansiedad pueden dividirse en cognitivos, afectivos, conductuales y fisiológicos. Al mismo tiempo, las reacciones pueden ser de tres tipos: movilización, inhibición y desmovilización.

Movilización

Se produce cuando los sistemas se activan para la acción (huida o lucha). Se da en los cuatro sistemas mencionados:

  • Cognitivo. La persona es excesivamente consciente de sí misma y está hipervigilante, buscando constantemente indicios que demuestren la existencia de un peligro. Por ejemplo, la persona que teme hablar en público observará cada gesto de su audiencia. Aparecen pensamientos repetitivos de amenaza, como: no seré capaz de hacerlo, siempre me equivoco, soy incompetente, quedaré como un idiota, etc. O aparecen en su mente imágenes mentales que muestran las cosas desagradables que pueden pasarle.
  • Afectivo. Aparecen emociones que van desde una ligera tensión o incomodidad hasta el terror.
  • Conductual. Movimientos nerviosos, temblar, suspirar, moverse de un lado a otro, evitar la situación, etc.
  • Fisiológico. Se produce una activación del sistema nervioso simpático. Por ejemplo, palpitaciones, sudoración o aumento de la presión sanguínea.

Inhibición

En la inhibición se produce lo contrario a la movilización; es decir, los sistemas se inhiben y bloquean para inmovilizar a la persona e impedirle actuar:

  • Cognitivo. Se produce un bloqueo de diversas funciones con problemas para recordar, para concentrarse, para pensar o para ser objetivo. Puede haber confusión mental, sensación de irrealidad, sensación de que las cosas parecen distantes o sensación de que va a desmayarse.
  • Conductual. Se produce una inhibición del movimiento, cierta rigidez de los músculos de la cara, palidez, y rigidez muscular general que hace que los movimientos sean torpes y bruscos, impidiendo realizar correctamente ciertas actividades, como escribir o tocar un instrumento. Puede producirse también tartamudeo, problemas para hablar e incluso mutismo parcial.
  • Fisiológico. Aparecen síntomas como hipotensión, desmayo, debilidad.

Desmovilización

Es una reacción de colapso que suele ocurrir sobre todo cuando hay una reacción exagerada al ver sangre o heridas, aunque puede ocurrir también en otros casos. Los principales síntomas son debilidad y desmayo debido a hipotensión y reducción de la frecuencia cardiaca.

Síntomas fisiológicos

En general, los síntomas fisiológicos (tanto de movilización como de inhibición) pueden afectar a diversos sistemas:

  • Cardiovascular. Hipertensión, hipotensión, disminución o aumento de la frecuencia cardiaca, desmayo.
  • Respiratorio. Respiración agitada, respiración enlentecida, problemas para respirar, presión en el pecho, respiración superficial, sensación de nudo en la garganta, sensación de ahogo o asfixia.
  • Neuromuscular. Reflejos aumentados, sobresaltos, insomnio, espasmos, temblores, rigidez, debilidad general, inestabilidad, piernas tambaleantes, adormecimiento, mareos.
  • Gastrointestinal. Dolor abdominal, pérdida de apetito, sequedad boca, asco de la comida, náuseas, vómitos, reflujo gastroesofágico, malestar abdominal.
  • Aparato urinario. Deseo urgente de orinar, deseo de orinar con frecuencia.
  • Piel. Palidez, escalofríos, rubor facial, sudor localizado (por ejemplo, en las palmas) o general, sofocos, picores.

¿Qué tipos de ansiedad existen?

A continuación, se mencionan los más frecuentes:

Trastorno de Pánico:

  • Los ataques de pánico son períodos repentinos de miedo e incomodidad intensos que pueden causar una variedad de síntomas físicos, como latidos cardíacos acelerados, dificultad para respirar, sudoración, temblores y mareos. Se caracteriza por ser recurrentes e inesperados. Las personas con trastorno de pánico a menudo se preocupan por tener otro ataque de pánico y pueden comenzar a evitar situaciones en las que creen que podrían tener uno. Esto puede conducir a un deterioro social y laboral significativo.

Fobias específicas:

  • Se caracterizan por la aparición de un miedo persistente, excesivo o irracional ante la presencia de determinados objetos o situaciones (Ej. tormentas, rayos, a la sangre, a ciertos animales, a viajar en avión, a las alturas, etc.). Ya mencionamos que algunas fobias pueden ser transitorias en la niñez, como por ejemplo el miedo a las personas extrañas. Es su persistencia y su exagerada magnitud lo que las ubica como trastornos que requieren tratamiento.

Trastorno de Ansiedad Generalizada:

  • Radica en una tendencia a la preocupación permanente y exagerada por diversas situaciones cotidianas, como las tareas escolares, la actitud de sus amigos o las complicaciones derivadas de una futura actividad (campamentos, exámenes, viajes). Típicos de este trastorno son síntomas tales como inquietud, dificultad para concentrarse, fatiga, tensión muscular, problemas para conciliar el sueño, irritabilidad y dificultad para jugar sin ser interferidos por dichas preocupaciones. Obviamente este trastorno interfiere marcadamente en los ámbitos personal, escolar y familiar.

Fobia Social o Trastorno de Ansiedad Social:

  • Reside en una preocupación excesiva a ser humillado o evaluado negativamente por los demás, en distintas situaciones sociales como pasar al frente a dar lección o leer en voz alta, concurrir a cumpleaños, fiestas, invitaciones de amigos, en las que el niño o adolescente deba interactuar socialmente o pueda convertirse en el centro de atención de otros. Algunos de estos niños pueden mostrar síntomas somáticos como enrojecimiento facial, voz temblorosa, pobre contacto visual, o negativa a saludar a otros, conductas de inhibición como el mutismo y fobia escolar. En niños más pequeños, una forma habitual de manifestar dichos sentimientos son las rabietas, el llanto y la reacción de congelamiento o “parálisis”. Esta enfermedad es poco diagnosticada porque se la confunde con la timidez excesiva.

Trastorno por Estrés Postraumático:

  • Las personas que han sufrido algún tipo de abuso (maltrato físico o trato agresivo o abusivo reiterado, abuso sexual) o han estado expuestos a eventos capaces de provocar la muerte propia o ajena, accidentes o fenómenos dramáticos naturales (como inundaciones, sismos, huracanes) o potencialmente traumáticos (atentados, guerras, secuestros, incendios), pueden presentar síntomas de ansiedad y depresión. Estas personas, suelen experimentar la reviviscencia intrusiva del evento (flashbacks), en la forma de imágenes, pesadillas o a través de juegos repetitivos alusivos, reactuación, desencadenadas por el impacto del evento traumático. Existe una vulnerabilidad individual, ya que un mismo evento es capaz de desencadenar el trastorno en algunas personas y no en otras.

Trastorno Obsesivo-Compulsivo (TOC):

  • Consiste en la irrupción de pensamientos o imágenes intrusivos (obsesiones) acerca de diferentes temas (limpieza, orden, medidas de seguridad, sexuales, contaminación, religiosas) capaces de provocar malestar marcado, que se intentan neutralizar mediante la realización de actos repetitivos específicos (lavado, orden, chequeo) denominados compulsiones. Así por ejemplo un niño con TOC, puede mostrarse intensamente preocupado por la limpieza de sus manos y entonces necesitar lavárselas en forma repetitiva o ritualizada (compulsiva) hasta llegar a lastimárselas o llagarlas.

¿Cuánto tiempo puede durar un trastorno de ansiedad?

El tiempo que puede durar un trastorno de ansiedad varía de persona a persona. Algunas personas pueden experimentar síntomas durante algunos meses, mientras que otras pueden vivir con trastornos de ansiedad durante años o incluso décadas. Hay una serie de factores que pueden afectar la duración de un trastorno de ansiedad, que incluyen:

  • El tipo de trastorno de ansiedad. Algunos trastornos de ansiedad, como el trastorno de pánico, tienden a durar menos que otros, como el trastorno de ansiedad generalizada.
  • La gravedad de los síntomas. Las personas con síntomas de ansiedad más graves tienen más probabilidades de experimentar problemas a largo plazo.
  • La presencia de otras condiciones de salud mental. Las personas con trastornos de ansiedad tienen más probabilidades de tener otras afecciones de salud mental, como depresión o abuso de sustancias. Estas condiciones pueden empeorar la ansiedad y hacerla más difícil de tratar.
  • Habilidades de afrontamiento de la persona. Las personas que tienen habilidades de afrontamiento efectivas pueden manejar mejor su ansiedad y es menos probable que experimenten problemas a largo plazo.
  • La efectividad del tratamiento. La Terapia Cognitiva conductual resulta ser la más efectiva en realizar tratamiento de trastorno de ansiedad.

¿Cómo saber si mi ansiedad es grave?

Si bien la ansiedad es una emoción humana normal que todo el mundo experimenta de vez en cuando, cuando la misma se vuelve abrumadora e interfiere con su vida diaria, puede ser un signo de un trastorno de ansiedad.

Hay algunas cosas que puede buscar para determinar si su ansiedad es grave. Éstas incluyen:

  • La gravedad de sus síntomas. Si su ansiedad es tan severa que le hace perder el trabajo, la escuela o los eventos sociales, o si le dificulta desempeñarse en su vida diaria, puede ser un signo de un trastorno de ansiedad.
  • La frecuencia de sus síntomas. Si experimenta síntomas de ansiedad a diario, o si interfieren con su vida de forma regular, puede ser un signo de un trastorno de ansiedad.
  • La duración de sus síntomas. Si sus síntomas de ansiedad han estado ocurriendo durante más de seis meses, puede ser un signo de un trastorno de ansiedad.

Sin embargo, cuando la ansiedad se vuelve abrumadora e interfiere con su vida diaria, puede ser un signo de un trastorno de ansiedad grave. Aquí hay algunas señales de que su ansiedad puede ser grave:

  • Su ansiedad le está causando una angustia o un deterioro significativos en su vida diaria.
  • Tiene problemas para controlar su ansiedad.
  • Su ansiedad está interfiriendo con su trabajo, escuela o relaciones.
  • Tiene síntomas físicos de ansiedad, como palpitaciones, sudoración o dificultad para respirar.
  • Estás teniendo ataques de pánico.
  • Estás evitando situaciones que te ponen ansioso.

Si tiene problemas con un trastorno de ansiedad, es importante buscar ayuda profesional. Un profesional de la salud mental puede ayudarlo a comprender su ansiedad y desarrollar un plan de tratamiento adecuado para usted. La terapia puede ayudarlo a aprender cómo manejar su ansiedad y hacer frente a situaciones estresantes, reducir los síntomas de la ansiedad y hacer que sea más fácil funcionar en su vida diaria.

Con tratamiento, la mayoría de las personas con trastornos de ansiedad pueden vivir vidas plenas y productivas. Si está luchando contra la ansiedad, sepa que no está solo y que hay ayuda disponible.

Fuente:

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *